miércoles 1 de febrero de 2012

El del "turbo"

sustituye

Cuando llegó el momento de reabrir la catedral, tras la restauración de su interior, muchísimos ciudadanos que habían estado durante tres largos años esperando volver a ver el templo sin andamios, se acercaron  hasta la plaza para entrar.
  Muchos de ellos corrían, para ser los primeros en ponerse a la cola y acceder al interior de la iglesia.

Unas "chicas Erasmus" que esa mañana habían hecho las consabidas y ya casi habituales "pellas" después de otra noche de juerga, aprovecharon la casualidad de que estaban a la vuelta de la esquina del acceso principal y decidieron visitarla en el día de su apertura.
Enseguida se vieron formando parte de un enjambre humano que, con forma de embudo, se iba estrechando hasta pasar por la puerta.

De pronto, apareció un anciano con su muleta que, sin respetar el turno y la fila, comenzó a adelantar a todos los que allí aguardaban.
Siñior, por favor tu no puedes pasar-mé! Tú tienes que quedar quieto aquí....

De repente y sin que nadie se lo esperara, el veloz anciano puso "el turbo" y dejó a todos atrás...¡del apestoso tufo que salía por la propulsión trasera!

A propósito de esto....
¡Por "enfermedad", por la senectud o por lo que sea, pero no es la primera vez y me temo que tampoco será la última, que un anciano utiliza como "arma secreta" el tubo de escape de la propulsión trasera!

©Foto:"sustituye por burijillo",vista en Flickr ©Todos los derechos reservados.