sábado 28 de enero de 2012

El cuento del cabo (titulo provisional, no encuentro otro)

cosiendo

-¡Coser y cantar!
Acabo...
Ya acabo...
¡Acabé!
Se oyó decir desde el balcón a una joven.
Parecía contenta.

Había terminado el trabajo, ella sola, de cabo a rabo: 

Recosido la ropa y alargado mil dobladillos.
Después, con los cabos sueltos de quitar los hilvanes hizo un atadillo tan grueso que parecía un cabo de mecha de los antiguos quinqués.

Su cabo primero la acababa de llamar anunciando cambio de planes: Volvería al cabo de tres días.
La chica, suspirando, levantó la vista hacia el Cabo de Gata.
-¿Por qué me lo habrá dicho con tan poco tiempo? - se preguntó la costurera- ¡Con lo que me gusta estar al cabo de todas las cosas!

Cautelosa y muy celosa se puso a investigar.
No quería dejar ningún cabo suelto.
-¿Y si al final, lo que ha pasado es que una gata ha engatusado a "mi" cabo?
Al fin y al cabo, mi cabo es muy guapo...

Tantas prisas por acabar el trabajo y ahora, preocupada por los cabos sueltos.

Pensó y pensó.
Y nadie le echaba un cabo.

Al cabo del día ya no le quedaban más cabos por atar.
Le había dado más vueltas  al problema que al cabo de la peonza.

Y esto fue lo que llevó a cabo:
Se puso guapa y salió
...¡con el mejor amigo de su novio, que por cierto, era un "golfo"!

Y este cuento se a-cabó.
¡Ya se sabe, después de un cabo, casi siempre sigue un golfo!...

A propósito de esto...
Cabo y sus giros gramaticales: Vista la cantidad de acepciones y significados que tiene la palabra "cabo" este cuento podría haberse alargado más...


©Foto:"cosiendo" por Laura Llorens,vista en Flickr ©All Rights Reserved.