sábado 14 de noviembre de 2009

El color de una mota de polvo (4º ejercicio)

-A veces las cosas no se ven claras... a causa de una insignificante mota de polvo en los ojos.-

..."Y ahora estoy aquí tumbada en la hamaca, notando más fuerte que nunca el latido de mi corazón, sintiendo sobre mi cuerpo el calor del sol mientras me rodea la incesante canción de los pájaros y el sonido de mil insectos.
Y mis pies descalzos, todavía fríos, después de haber caminado sobre la hierba mojada...
Y lo sé, lo sé con absoluta certeza: ¡Él me quiere!"



..."Y ahora estoy aquí tumbada en la hamaca, notando más fuerte que nunca el latido de mi corazón, sintiendo sobre mi cuerpo el calor del sol mientras me rodea la incesante canción de los pájaros y el sonido de mil insectos.
Y mis pies descalzos, todavía fríos, después de haber caminado sobre la hierba mojada...
Y lo sé, lo sé con absoluta certeza: ¡Él NO me quiere!"

Para pensar...
Este ejercicio* no está escrito para "adivinar" un color, sino para "sentir" subjetivamente el color...
La diferencia entre estos dos textos es el NO, palabra cortísima que se ha posado en el texto, casi sin darnos cuenta, como si fuera una pequeña mota de polvo en los ojos, y que, en este caso, lo transforma todo en algo molesto y doloroso... ¿o maravilloso y liberador?
El sentido de todo lo demás no importa...pero una simple palabra puede transformarlo y convertir, por ejemplo, lo placentero en desagradable y viceversa, variando "su color".

¡Cuánto pueden cambiar las cosas cuando se miran con pequeñas partículas, transparentes o de color indefinido como el polvo, escociendo en los ojos!...

Para pensar otra vez:
Imaginad que la narradora de esta historia, e incluso las protagonistas, fueran ciegas: desaparecería entonces toda intención de color en el texto porque nunca lo han visto y es entonces, gracias a las distintas sensaciones que se pueden experimentar al leerlo, cuando cada persona le imprime o adjudica de forma individual un color...¡SU color!
¿No creéis?

* El 4ª ejercicio consiste en escribir un ejercicio "en clave de color".
Rolalola nos propone "fabricar" un color, de acuerdo a la atmósfera creada en nuestros relatos:
"Lo ideal sería nombrar el color seleccionado lo menos posible, disponerse a hacer un cruce sinestésico sin remitir directamente al mismo. Esto es “armar” un color a través de objetos, situaciones, espacios"

miércoles 11 de noviembre de 2009

Una historia triste

Foto:Güisa Visto en Flickr.

Le costó mucho trabajo llamar a sus hijos y decirles que quería vivir con ellos, que se sentía solo.
¡Como siempre les veía tan atareados!
No quería molestar.
-Deben de estar muy ocupados- decía justificándoles ante sus amigos y compañeros de petanca- Lo decía porque a veces pasaban varias semanas sin recibir de ellos una llamada por teléfono...

Un día de noviembre decidió dar el paso.
No había recibido respuesta alguna a su proposición, por eso les volvió a telefonear.
Después de cinco pitidos seguidos volvió a sonar la voz de su nuera invitándole a dejar, una vez más, su mensaje.
Les anunció que tomaba un tren a Madrid y que le esperaran esa tarde sobre las las ocho y cuarto.
Se gastó casi toda la paga del mes en comprar un billete y una maleta nueva, además de un bocadillo de tortilla y un botellín de agua para el viaje...
Se olvidó de reservar algo de dinero por si acaso, pero estaba tan convencido de que sus hijos y nietos estarían esperándole en el andén que ni siquiera pensó en necesitar para un taxi o cualquier otra cosa.

Dieron las ocho. En ese momento el tren entraba puntualmente en la estación de Atocha.
Esperó a que unos jóvenes ruidosos que iban a Madrid a pasar el fin de semana, bajaran del tren.

Solicitó la atención de un mozo para que le ayudase a bajar los dos altísimos escalones de distancia que le separaban del suelo, y miró a su alrededor. De momento, no vio a nadie.
Cogió su maleta, su ligera maleta, casi sin equipaje y se dirigió al vestíbulo.
Miró a ambos lados y en las 4 direcciones. -Se retrasan-pensó.-Voy a esperar un ratito más.
El anciano se dirigió a la escultura "El viajero" y se sentó en la peana. Parecía formar parte de la misma.

Estuvo allí sentado durante tres, cuatro o cinco horas:
¡ Las horas en la estación se hacen eternas!
Cansado, triste y resignado... aquella noche durmió en una residencia para gente "sin techo" de la Comunidad de Madrid donde le llevaron unos asistentes sociales que recogen diariamente a los que se guarecen del frío en los andenes.
Por cierto, y es triste decirlo, sus hijos tampoco le telefonearon al pueblo esa noche.

viernes 6 de noviembre de 2009

Verídico: Asunto de pocas luces

Foto:Bombilla de Bajo Consumo.Autor yopompeyo,visto en Flickr.Todos los derechos reservados

Mar desde Londres me ha enviado esta mañana un e-mail muy singular:

Asunto: SE LES ENCIENDE LA BOMBILLA
"Te envío una columna que ha escrito un antiguo profe de periodismo de la uni, yo considero que escribe mal, pero hoy me ha hecho gracia, creo que ha sido "muy tú" con la historieta de la bombilla."

Mi respuesta ha sido la siguiente:

Asunto: Rw:SE LES ENCIENDE LA BOMBILLA
Gracias, Mar, por acordarte de mi. Si te digo la verdad a mí me pasó lo mismo....
¡Puede que lo hicieran a propósito para no tener que entregar tantas bombillas! (ahorradores ¿o roñosos? que son ellos, cuando quieren)...

Aunque si lo pensamos bien...¿qué habrá sido de la enorme cantidad de bombillas de bajo consumo que otros como tu profesor o yo misma hemos dejado de recoger "por estar fuera del plazo"? a lo mejor las donan a hospitales o a otros centros donde las necesiten más ¿no crees?
...¡Prefiero pensar así, se me tranquiliza un poco más la conciencia!
Besos,
Chus




martes 3 de noviembre de 2009

Tempus fugit...¡y cómo!

Autor:Meylo.Todos los derechos reservados

¡Clong, clong, clonnng, ...clooooong!
-!Ay!- dijo el viejo reloj asustado por su propio sonido
-¡Ha llegado mi hora!
Y... se le acabó la cuerda.

Tempus fugit, ...¡y cómo!
Dedicado a Félix, el tío más alegre , bromista y jocoso del mundo.

martes 27 de octubre de 2009

Los soldadores

Autor Digger-dan Visto en Flickr. Todos los derechos reservados.

¡Qué trajín llevaron los niños durante todas las vacaciones de verano!
Eran cuatro o cinco chiquillos, entre siete y nueve años que todos los días durante el último verano estuvieron recogiendo envases y botellas de vidrio por las casas.

Querían ganarse un dinerillo y una de sus madres les aconsejó que buscaran un trabajo "original", diferente y a poder ser divertido que sirviera, de paso, para ayudar a a las personas del barrio: Ellos seguramente les pagarían algo por el servicio y de este modo, los niños no tendrían necesidad de tener que pedirles nada por el favor y así podrían verse recompensados con el anhelado sueldecito.

No sé de dónde sacaron las cajas de madera con las que formaron los carretones que llevaban atados a sus bicis...
Pero la realidad es que lo que empezó siendo un juego para ellos, acabó siendo casi una necesidad para nosotros, ya que nos habíamos visto "liberados" de cargar con los envases de vidrio hasta su container de reciclaje correspondiente...¡y además, disfrutábamos al ver sus caritas de ilusión cada vez que les "pagábamos" por su trabajo!

Un día que hacía mucho calor les invité a pasar y a que se tomaran unas cocacolas en el patio.
Charlaban animados y recontaban sus ganancias de la semana...
¡Cuál fue mi sorpresa cuando me enteré de que no todas las botellas y envases iban a parar al container verde!
-¿Pues qué hacéis con ellas? ¿Dónde las guardáis?
-Tenemos planes para otro trabajo nuevo para el invierno... ¡Es un trabajo parecido...pero al revés! -Se miraban entre ellos y se reían haciéndose guiños - ¡Como ahora ya conocemos a todo el vecindario nos será más fácil "venderos nuestro producto"!
-¿No nos iréis a envenenar?-Les pregunté yo.
-¡Nooo, no, que será un "producto ecológico!" me respondieron ellos.

El verano terminó. Los niños volvieron al cole y los mayores a nuestras rutinas.
Hace unos días, justo antes de las últimas tormentas volvimos a ver las bicis con los carros cargados de botellas atados a la rueda de atrás.
-Estos han vuelto a las andadas...-Pensé mientras los oía bajar gritando por la cuesta como en los días de verano...

De pronto me di cuenta de que iban diciendo:
-¡Los soldadores, somos los soldadooooores!
Les llamé desde la valla del jardín para que me explicaran si era ése el nuevo trabajo de invierno..
-¡Así que este es vuestro nuevo trabajo, el "ecológico"!...
¿Y qué soldáis? ¡Porque no creo que tengáis edad ni experiencia como para andar metidos entre el fuego! ¿Lo saben ya vuestras madres?
Soldadores, somos soldadores! ¡¡¡Regalamos un poco de sol a quien nos dio trabajo este verano!!!! -decían todos a un tiempo-

Me devolvieron una garrafa azul que les había dado hacía dos meses repleta "de sol" y con un tapón nuevo hecho con un tarugo de madera...
-¡Ay, qué "sol-dadores" tan guapos estáis hechos!- les dije dándoles una moneda- ¡Volved otra vez por quí la semana que viene, "soldadores" que me gusta mucho este sol... que nos dais gratis, sobre todo en invierno!

sábado 24 de octubre de 2009

El enigma de la chica del paraguas rojo

Foto: Autor Guille239.Vista en Flickr. Todos los derechos reservados.
Entró como una tromba en la biblioteca pública... o quizás no hizo tanto ruido, pero a la gente que estábamos dentro completamente enfrascados en nuestros libros nos lo pareció.
Era una tarde cualquiera de un día gris. Llovía.
Tras los cristales se empezaron a ver, cada vez más, relámpagos a lo lejos.
Luego descargó una tormenta descomunal.

Ella entró en el preciso momento en el que se oía un trueno aterrador.
Era una chica joven, de melena morena algo rizada y vestida de negro.
Ese día traía un paraguas rojo que no dejaba de sacudir, abrir y cerrar en la alfombra de la entrada y parecía querer dejar fuera a todas las gotas de lluvia antes de entrar.
Entonces fue cuando él la vio por primera vez.


El chico de la tercera mesa junto a la ventana es asiduo a la Biblioteca, estudia allí diariamente durante horas.

La chica del paraguas rojo se colocó cerca, después de coger descuidadamente un libro del primer estante.
Él continuó leyendo. El tiempo pasaba.
A menudo sentía sobre sus hombros un extraño peso. Miró de reojo y observó a su alrededor. Ella le estaba mirando. Cuando él la sorprendió se hizo la distraída, se quitó las gafas que se había puesto para leer y pasó sonoramente una página del libro.
Al día siguiente volvió, de nuevo vestida de negro. Siempre elegía un libro nuevo. Nunca repetía el mismo, y ¡no eran precisamente libros cortos los que ella leía!
hacía ya una semana que se sentaba cada día en el mismo lugar, una mesa... frente a la de él.
A menudo la sorprendía mirándole.

Un día se levantó y pasó a su lado.
La miró directamente a los ojos.
Al volver vio que se había ido, sólo sus gafas sobre el libro le indicaban que volvería.

Este hecho se repitió durante varias tardes más. Y ella actuaba siempre de la misma manera...
¿Lo haría involuntariamente?
Nunca conseguía cruzar unas palabras con ella, aunque ahora eso se había convertido en una obsesión para él.

Una tarde yo me acerqué a la silla vacía.
Sobre la mesa, un grueso libro de Historia de tapas azules abierto por el centro y sobre él, las gafas de la chica del paraguas rojo descansaban en la misma posición de siempre.


Entonces me di cuenta...¡de dos cosas!
La chica seguramente no sabía leer porque el libro estaba colocado al revés, y así había estado todo el tiempo desde que ella lo había cogido de la estantería -¿Cuántas horas habrá pasado simulando leer en esta sala?- Me pregunté a mí misma...-¿Y por qué lo ha estado haciendo durante tantas semanas?
Mientras miraba el libro, tropecé con lo que parecía un corazón de sombra dibujado primorosamente sobre las letras junto a sus gafas... y lo entendí todo.

Miré hacia la ventana. Ella estaba frente a él en ese momento recogiéndose el pelo sobre la nuca... Mientras, con sus ojos negros se lo decía todo...

A propósito de esto, yo pasé por la biblioteca el día del aguacero... ¡y lo único extraordinario que conseguí fue olvidarme allí el paraguas!

martes 20 de octubre de 2009

Jaume Sanllorente nos propone escribir....


Jaume Sanllorente nos propone escribir una lista.
Escribir algo especial, sintiendo desde lo más profundo del corazón.
Creo que nadie puede quedarse indiferente a este video, porque si no se escribe algo al final, tal como nos lopropone Jaume... ¡por lo menos se piensa!
Y lo pensarás muchas veces a lo largo del día, la semana, los meses...
Con su difusión en este blog espero haber contribuido a plantar otra semilla para que dé frutos que se tranformen en más Sonrisas en Bombay ....¡O a la vuelta de cualquier esquina!

 
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